Guía práctica para elegir el cable adecuado según su resistencia mecánica y temperatura de operación

¿Te has preguntado qué factores afectan la vida útil de un cable eléctrico? Entender cómo el calor, los materiales y la instalación influyen directamente en los cables puede ayudarte a evitar cortes, fallas y gastos innecesarios. En este artículo analizamos cómo prolongar la vida útil de los cables según su tipo y material.

Principales causas de fatiga en cables y su relación con los materiales

El tipo de material interno y el aislamiento externo determinan gran parte de la resistencia y longevidad del cable. Por ejemplo, los cables de aluminio y cobre tienen diferentes comportamientos ante ciclos de flexión y variaciones de temperatura. Además, aislantes como THHN, XLPE o LSZH ofrecen distintas protecciones frente a agentes externos y fatiga térmica.

El uso indebido, sobrecargas o instalaciones incorrectas aceleran el deterioro. Un cable instalado muy cerca de fuentes de calor o expuesto a rayos UV con un aislamiento poco resistente, presentará fallas antes de lo esperado. Por eso, seleccionar el material adecuado según la aplicación es esencial.

Condiciones ambientales que reducen o extienden la vida útil

La vida útil de un cable depende en gran medida de su entorno. Factores como la temperatura, la humedad, la exposición solar, la presencia de sustancias químicas y la vibración influyen directamente en la degradación del aislamiento y del conductor interno. Por ejemplo, el PVC puede endurecerse y agrietarse a bajas temperaturas o bajo radiación UV obvia, mientras que el cable LSZH está optimizado para ambientes donde el bajo nivel de humos es prioritario.

En ambientes industriales, polvorientos o con radiación, es común utilizar cables XLPE, que resisten mejor las altas temperaturas y agentes corrosivos. Si el cableado está en rutas donde hay movimiento o flexión constante, los materiales más flexibles y con alta resistencia mecánica evitarán rupturas internas.

Buenas prácticas para maximizar la durabilidad

Adoptar un mantenimiento preventivo y seguir recomendaciones de instalación es clave para prolongar la vida útil de los cables. Respetar los radios de curvatura, evitar el contacto directo con solventes o materiales agresivos, y emplear canalizaciones adecuadas en zonas expuestas, reduce riesgos y garantiza mayor durabilidad en instalaciones eléctricas.

  • Verificar temperatura de operación: No exceder los límites especificados por el fabricante.
  • Evitar tirantes o dobleces bruscos: Mantén el radio de curvatura recomendado según el tipo de cable.
  • Protege del sol y la intemperie: Usa canalizaciones exteriores resistentes a UV.
  • Mantenimiento regular: Inspecciona cables en zonas críticas al menos una vez al año.

Conclusion

  • Elige siempre el tipo de cable y aislamiento adecuado para cada entorno.
  • Adopta prácticas correctas de instalación y mantenimiento.
  • Reemplaza cables cuando muestren signos de fatiga o daño visible.
  • Invertir en materiales de calidad previene fallas y ahorra en el largo plazo.

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